Historia de la Coca
Se trata de un arbusto, cuyas hojas se utilizan para masticar. Su nombre botánico es Erithoxlum “coca” y se cultiva en los contrafuertes Andinos cálidos y húmedos de Bolivia, Perú y Ecuador de donde es también originario.
Es una mata baja y espesa de hojas lustrosas, y en algo parecido a la del té. Estas hojas se cortan cuatro veces en catorce meses y se secan cuidadosamente al sol, tras la cual son traspasadas a las sombras para que mantengan su color verde y sigan secándose. La hoja de coca contiene un alcaloide.
Es una mata baja y espesa de hojas lustrosas, y en algo parecido a la del té. Estas hojas se cortan cuatro veces en catorce meses y se secan cuidadosamente al sol, tras la cual son traspasadas a las sombras para que mantengan su color verde y sigan secándose. La hoja de coca contiene un alcaloide.
Investigaciones arqueológicas modernas demuestran que la coca se generalizó en Jujuy en la época hispano- indígena, es decir, posterior a 1540, cuando se instaló el primer español en el territorio.
A partir de este momento su empleo se volvió intensivo y se recurría a distintas sustancias alcalinas locales para ser mezcladas en el bolo masticatorio.
Dado que las posibilidades de hacer prosperar la coca en Sudamérica no sobrepasan los 20 grados de latitud sur, es decir, de comprobar que el ángulo del Noroeste de Argentino situado entre los 22 y 24 grados de latitud, nunca pudo ser escenario del cultivo de ese vegetal. Ello ha significado extensos trueques y traslados de los nativos en pos de lograr las hojas secas de la planta. También fue motivo de interminables debates legislativos y de juicios a particulares o a organizaciones, en foros provinciales y nacionales.

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